Contratar un seguro de crédito es una decisión estratégica para proteger la tesorería de tu empresa. Pero saber cómo funciona la indemnización cuando realmente la necesitas es igual de importante que entender qué cubre. Aquí te explicamos el proceso paso a paso.

El punto de partida: la clasificación del cliente

Antes de que la cobertura entre en vigor para un cliente concreto, la aseguradora debe clasificarlo — es decir, analizar su solvencia y establecer un límite de crédito asegurado. Ese límite es el importe máximo que la póliza cubrirá en caso de impago de ese cliente.

Si vendes por encima del límite clasificado, el exceso no está cubierto. Por eso es fundamental gestionar bien las clasificaciones y actualizarlas cuando cambia el volumen de negocio con un cliente.

Cuándo se activa la cobertura

La cobertura se activa cuando se produce alguno de los hechos generadores previstos en la póliza:

  • Insolvencia declarada: el cliente entra en concurso de acreedores u otra situación de insolvencia jurídica. La cobertura se activa automáticamente.
  • Impago prolongado: el cliente no ha pagado transcurrido el período de mora pactado en la póliza — habitualmente entre 90 y 180 días desde el vencimiento de la factura. En este caso hay que declarar el impago a la aseguradora dentro de los plazos establecidos.

El proceso de declaración del siniestro

Cuando se produce un impago, hay que notificarlo a la aseguradora dentro del plazo previsto en la póliza. La notificación tardía puede reducir o eliminar la cobertura, por lo que es fundamental tener controlados los vencimientos y actuar con rapidez.

La documentación habitual que solicita la aseguradora incluye: facturas impagadas, albaranes o documentos que acrediten la entrega, comunicaciones con el cliente sobre el impago y cualquier acuerdo de aplazamiento previo.

Qué porcentaje se cobra

La indemnización cubre habitualmente entre el 80% y el 95% del importe asegurado. El porcentaje exacto depende de las condiciones de la póliza. El porcentaje no cubierto (la franquicia) es asumido por la empresa asegurada — y tiene una función de corresponsabilidad: la empresa también tiene interés en cobrar, lo que incentiva una gestión proactiva del riesgo.

La gestión del recobro

Una vez declarado el siniestro, la aseguradora asume la gestión del recobro frente al cliente deudor. Esto incluye las gestiones extrajudiciales y, si es necesario, la vía judicial. La empresa queda liberada de esa carga — especialmente relevante en impagos internacionales, donde la gestión de cobro en otro país puede ser compleja y costosa.

Lo que debes tener preparado

Para que la cobertura funcione correctamente, es importante mantener una gestión ordenada: facturas emitidas correctamente, clasificaciones actualizadas, declaraciones de impago dentro de plazo y documentación de la operación completa. Una póliza bien gestionada es mucho más eficaz que una póliza firmada y olvidada.

En Semillarte acompañamos a las empresas no solo en la contratación sino también en la gestión del día a día de la póliza. Si quieres entender qué es el seguro de crédito y para quién tiene sentido, lee nuestro artículo sobre qué es el seguro de crédito. También puedes ver el resto de seguros para empresas en nuestra página de productos. Cuéntanos tu situación.

¿Te ha surgido alguna duda? En Semillarte te lo explicamos sin comparadores ni presión.

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