Un seguro de vida no es solo un seguro de fallecimiento. Es un producto modular que puede incluir distintas garantías según las necesidades de cada persona. Entender qué cubre cada una es el primer paso para saber si lo que tienes es suficiente — o si te falta algo importante.

Fallecimiento

Es la cobertura principal y la más conocida. Cubre la muerte del asegurado por cualquier causa — enfermedad, accidente o causa natural — y paga el capital asegurado a los beneficiarios designados en la póliza.

El capital debe calcularse en función de las obligaciones económicas que el asegurado dejaría sin cubrir: hipoteca, cargas familiares, ingresos que aportaba al hogar. Te lo explicamos en detalle en nuestro artículo sobre qué capital necesito en mi seguro de vida.

Incapacidad total para la profesión habitual (ITP)

Cubre la situación en la que el asegurado no puede ejercer su profesión habitual de forma permanente, aunque sí pueda realizar otras actividades. Se paga el capital asegurado en forma de capital único o renta, según la póliza.

Es especialmente relevante para profesionales con alta cualificación cuya capacidad de ingresos depende de una habilidad concreta.

Incapacidad absoluta y permanente (IAP)

Cubre la imposibilidad permanente de realizar cualquier actividad laboral o profesional. Es un grado superior a la incapacidad total: el asegurado no puede trabajar en ningún oficio ni actividad.

Gran invalidez

Es el grado más severo de incapacidad. Además de no poder trabajar, el asegurado necesita la asistencia de otra persona para las actividades básicas de la vida diaria. Muchas pólizas pagan el capital de forma anticipada en este supuesto.

Enfermedades graves

Paga un capital al diagnóstico de determinadas enfermedades graves — cáncer invasivo, infarto de miocardio, accidente cerebrovascular, insuficiencia renal grave, trasplante de órgano vital, Alzheimer, Parkinson, entre otras según la póliza. No sustituye al seguro de salud: el dinero se recibe independientemente del tratamiento y se puede usar libremente. Te lo explicamos en profundidad en nuestro artículo sobre la importancia de tener contratado el seguro de enfermedades graves.

Hospitalización y baja laboral

Proporciona una indemnización diaria durante los períodos de hospitalización o baja laboral. Es especialmente útil para autónomos, que no tienen cobertura de incapacidad temporal equiparable a la de un trabajador por cuenta ajena.

Orfandad y viudedad

Garantiza una prestación adicional para el cónyuge o los hijos menores en caso de fallecimiento del asegurado. Te explicamos cómo funciona en detalle en nuestro artículo sobre orfandad y viudedad en el seguro de vida.

Cómo se combinan las garantías

Un seguro de vida puede contratarse solo con la cobertura de fallecimiento, o combinando varias garantías en una misma póliza. La prima total dependerá de las coberturas elegidas, el capital asegurado, la edad y el estado de salud del asegurado en el momento de contratar.

En Semillarte te ayudamos a diseñar la combinación de garantías que tiene sentido para tu situación. Puedes ver todas las opciones en nuestra página de seguro de vida o cuéntanos tu caso.

¿Te ha surgido alguna duda? En Semillarte te lo explicamos sin comparadores ni presión.

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