Cuando contratas un seguro de baja laboral, una de las primeras preguntas que aparece en el formulario es: ¿qué cantidad diaria quieres percibir? Las opciones van desde 40€ hasta 300€ o más al día. Y muchos autónomos eligen un número sin criterio — demasiado bajo para cubrir sus necesidades o demasiado alto para lo que realmente justificaría su actividad.

Para qué sirve la cantidad diaria

La cantidad diaria es el importe que cobrarás por cada día que estés de baja. Su función es compensar los ingresos que dejas de generar mientras no puedes trabajar. No es un complemento — es tu sustituto de ingresos durante la baja.

Por eso el punto de partida correcto no es elegir un número redondo, sino calcular cuánto necesitas realmente para cubrir tus gastos mientras no trabajas.

Cómo calcularlo: los dos factores clave

1. Tus gastos fijos mensuales

Empieza por sumar todo lo que tienes que pagar cada mes independientemente de si trabajas o no: cuota de autónomo, alquiler o hipoteca, suministros, préstamos, gastos de tu negocio que siguen corriendo (alquiler del local, seguros, suscripciones) y gastos personales básicos.

Divide ese total entre 30 y tendrás el mínimo diario que necesitas cubrir.

2. Lo que ya recibirías de la Seguridad Social

Como autónomo, en caso de baja tienes derecho a la prestación por incapacidad temporal de la Seguridad Social — pero su cuantía depende de tu base de cotización. La mayoría de autónomos cotiza por bases bajas, lo que se traduce en prestaciones que cubren solo una fracción de sus ingresos habituales.

Calcula cuánto recibirías de la Seguridad Social en caso de baja y réstalo de tus gastos fijos diarios. La diferencia es lo que deberías cubrir con el seguro privado.

Un ejemplo práctico

Un autónomo con gastos fijos de 2.400€ al mes (80€/día) que recibiría 35€/día de la Seguridad Social en caso de baja necesita cubrir unos 45€/día con el seguro privado. Contratar 40 o 60€/día sería razonable en su caso. Contratar 20€/día le dejaría descubierto.

El límite de lo que puedes asegurar

Las aseguradoras tienen en cuenta tus ingresos reales para fijar el límite máximo de cobertura. No puedes contratar una cantidad diaria que supere significativamente lo que ganas, porque el seguro no puede convertirse en una fuente de ganancia por encima de tus ingresos habituales.

Revisar la cantidad con el tiempo

Si tus ingresos crecen, la cantidad diaria que contrataste hace tres años puede haberse quedado corta. Conviene revisar la póliza cada vez que haya un cambio significativo en tu actividad o en tus gastos fijos.

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¿Te ha surgido alguna duda? En Semillarte te lo explicamos sin comparadores ni presión.

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